Quien de Amarillo se Viste…
Todo comenzó con un piropo que cambió mi vida.
"¿Sabes lo que dicen?" me preguntó un compañero de trabajo un día en que decidí vestir mi blusa amarilla favorita. Ante mi confusión, sonrió con genuina amabilidad y dijo: "Quien de amarillo se viste, a su belleza se atiene."
Quedé atónita. No por el cumplido en sí, sino por la poesía de esas palabras y el poder que sentí al escucharlas. Y sí, mucho tuvo que ver que el amarillo siempre ha sido mi color favorito. Durante los siguientes meses, presencié la magia de ese dicho: cada vez que alguien lo decia, rostros se iluminaban, sonrisas genuinas salían a relucir, y algo especial se quedaba en aquellas personas que lo habían recibido.
Con el pasar del tiempo y sin darme cuenta, empecé a vestir amarillo en mis días más difíciles. Era mi armadura secreta, mi recordatorio personal de que podía elegir brillar incluso cuando por dentro me sentía algo apagada.
El Segundo Burnout
Pero la vida tiene formas curiosas de enseñarnos. Después de mi segundo burnout —sí, segundo, porque aparentemente necesitaba la lección dos veces antes de poder recuperar mi dicha— me encontré en un lugar oscuro. Durante dos años, viví en una turbulencia mental y emocional, convencida de que mi valor dependía de mis logros profesionales y de cuánto aportaba a mis lugares de trabajo. Cualquier logro lo veía pequeño, pero cada error lo sentía como algo enorme y absolutamente vergonzoso.
Fue en ese momento cuando algo resonó muy dentro de mi y me hizo cambiar de dirección. Con algo más de calma, con varias horas de descanso y con el creciente sentimiento de merecer tranquilidad y compasión, después de casi cuatro años repitiendo "quien de amarillo se viste...", finalmente entendí. No es el amarillo. Es la decisión de brillar.
El Nacimiento de DeAmarillo
DeAmarillo nació cuando pude salir de mi ego lo suficiente para ver que mi experiencia la podía tranformar en un outlet creativo. Uno que pudiera servir para que otras mujeres recuperen su autoconfianza y amor propio. Reconocí que quienes hemos estado en medio de esa turbulencia no podemos ver el aprendizaje frente a nosotras, y que mientras más tiempo pasamos ahí, más perdemos la seguridad y la conexión con nuestro propósito.
Así que DeAmarillo se convirtió en mi misión: sacar a relucir ese "amarillo interno" que realmente te hace brillar, especialmente ante los ojos que más importan... ante tus propios ojos.
Más Que una Marca
Nuestra visión para DeAmarillo es más que ropa. Es un ecosistema de apoyo donde combinamos:
Piezas de vestir que son recordatorios tangibles de tu decisión de brillar
Herramientas prácticas para construir el hábito del amor propio
Una comunidad de mujeres multiculturales navegando el mundo profesional
Acción concreta, porque el amor propio sin hábitos es solo un deseo
Tu "de amarillo" puede ser rosa, verde, gris o polka dots. Lo que importa es hacer un hábito de tu brillar más auténtico. Hasta que un día te das cuenta que brillas sin siquiera pensarlo. DeAmarillo será tu seguidor más fiel hasta que tú misma puedas tomar ese lugar.
Nuestra Visión
Soñamos con un mundo donde 100,000 mujeres alrededor del mundo se levantan cada día sabiendose merecedoras y capaces de construir una vida personal que las hace felices. Donde nuestras colaboraciones con artistas latinoamericanas celebran la riqueza de nuestras culturas. Donde cada pieza que creamos es una herramienta que nos ayuda a hacer del amor propio un hábito.
Bienvenida a DeAmarillo. Más que una comunidad, somos un movimiento de mujeres que se negaron a apagar su luz. Cada vez que una de nosotras brilla, ilumina el camino para quienes vienen detrás. Mañana, serás tú quien ilumine el camino de esa mujer, de esa niña que te vea y diga: “Yo quiero brillar tanto como ella”. Así es como cambiamos el mundo: una mujer valiente a la vez.
Con amor y luz, Lizeth De los Santos Fundadora de DeAmarillo

